La especie humana se ha caracterizado, desde sus inicios, por dar cuidado y apoyo a quienes están en condiciones de vulnerabilidad temporal o permanente.

Dicho cuidado, impartido por los miembros de la misma comunidad, es el origen de la Enfermería, una profesión forjada desde la preocupación por el otro, la observación, la experiencia y la trasmisión de los «saberes cuidadores» de una generación a la siguiente.

Los enfermeros de la actualidad son profesionales del área de la salud con formación técnica y científica cuya actuación es fundamental en hospitales, clínicas, ambulatorios y otros lugares donde se desenvuelven.

Su gran capacitación se fundamenta en la larga tradición de esta profesión. Para que conozcas esos antecedentes, te contamos 3 datos que forman parte de la historia de la Enfermería.

1.   Enfermería y religiones

Chamanes, sacerdotes y personas con categorías mágico-religiosas se relacionaron desde el inicio de las sociedades con los cuidados de la salud.

Por diversas razones se les atribuían capacidades de intermediación con los factores que pueden causar enfermedades o desequilibrios y se les pidió interceder por las personas enfermas.

También, con el transcurso de los siglos y el fortalecimiento del cristianismo, el cuidado de los enfermos fue pasando a manos de órdenes religiosas, que además de contar con lugares para su cuidado, se consideraban espacios para desarrollar la vocación de servicio.

Vale destacar que este tipo de actividades se consideraba netamente vocacional y sin retribución económica. Incluso era considerado «vocación sagrada», asociada únicamente a valores humanos como el altruismo y la caridad.

Cabe destacar que la concepción actual de la salud, que la considera un derecho humano universal (y no un principio caritativo) ha consolidado a los enfermeros como profesionales con plenos derechos a recibir compensación económica de acuerdo con su contribución a la sociedad.

 2. Participación mayoritaria de mujeres

La carrera de Enfermería se relaciona tradicionalmente con alta participación femenina. Esto es un hecho histórico.

Las madres y su instinto de protección, más los diversos factores sociales y económicos que asocian a las mujeres como cuidadoras del hogar y la familia, impulsaron la participación de las féminas en esta área. Esto se une a lo expuesto sobre la participación de las órdenes religiosas de monjas y, de esta manera, la asociación mujer-enfermería se hizo más patente.

Sin embargo, en la actualidad es común que los hombres se integren a la Enfermería y puedan desarrollar su vocación de cuidado, su sensibilidad hacia la humanidad y tengan, además, la oportunidad de ejercer una profesión prometedora.

3. La guerra, detonante de la enfermería moderna

Paradójicamente, un fenómeno tan cruel como la guerra fue factor determinante en la profesionalización de la Enfermería: fue en el contexto bélico europeo del siglo XIX (Guerra de Crimea) cuando Florence Nightingale, considerada la madre de la enfermería moderna, señaló el camino que esta profesión ha recorrido hasta la actualidad.

Nightingale introdujo consideraciones científicas del cuidado de la salud en los hospitales militares e hizo valer la relación entre los cuidados sanitarios y los médicos. También fue fundadora de la primera escuela laica de Enfermería en Londres (1860).

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