Entre los beneficios que tiene estudiar la carrera de Odontología está la pronta empleabilidad del recién egresado, ya sea en una clínica privada o pública,  o en un consultorio –que incluso puede ser el tuyo propio-, y también puedes dedicarte a dar clases, o combinar ambas actividades.

El trabajo para un odontólogo nunca termina, pues las personas siempre necesitarán de un diagnóstico, revisión y de vez en cuando un tratamiento bucodental tan solo como parte del seguimiento a su salud.

Empleabilidad es un factor que puede incentivarte para dedicarte a la profesión del odontólogo, pero como en toda carrera, debes cubrir cierto perfil que garantice que tendrás empatía con las materias y las actividades que te ayudarán a adquirir el conocimiento y habilidades profesionales.

La Química, la Física y la Biología, por ejemplo, son ciencias con las que debes compaginar para estudiar Odontología, además de saber manipular de forma minuciosa y delicada objetos pequeños. También deberás de desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, ser muy organizado y tener buen trato con las personas.

Una buena preparación para esta carrera también implica que estudies en una escuela que cuenta con el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE), y te brinde un plan de estudios que combine de forma balanceada la parte teórica con la práctica.

En este tema de la práctica, es de suma importancia que la universidad donde estudies tenga los espacios e infraestructura adecuada para que adquieras los conocimientos de un modo más interactivo y lo más apegado a la realidad de la vida laboral de un odontólogo. Hay escuelas que cuentan con su propia clínica de atención a la comunidad y para que los estudiantes adquieran experiencia desde antes de egresar de la carrera.

Ahora bien, un plus y gran ventaja es estudiar en una escuela que además de tener RVOE, te facilite el proceso de titulación y obtención de tu cédula profesional, ya que, en Odontología, esos son dos requisitos súper indispensables para poder ejercer.